A simple vista este Dahiatsu Charade puede parecer la obra de un tunero normal y corriente (sobretodo por las llamas) pero si cerramos los ojos y nos dejamos guiar por nuestros sentidos, el oido nos revelará por partida doble que no estamos ante un coche normal y corriente.
Si cierras los ojos y te montas en este Charade te olvidarás de sus llamas al oir como sopla el compresor que va a unido a un nuevo motor de 1 litro de cilindrada y al notar el empuje capaz de proporcionar sus 100 caballos que tiene que arrastrar algo menos de 850kgs de peso. Eso sí, cuando abres los ojos y ves esas llamas…