¿Será Tesla capaz de cumplir con sus compromisos financieros?

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La industria automovilística está acelerando su transformación al modelo eléctrico y, si bien faltan bastantes años para que sustituyan al motor tradicional, el mercado está hambriento de nuevos modelos. Un buen reflejo de ello son los buenos números de Tesla, que si bien viene presentando pérdidas durante 13 trimestres consecutivos, cuenta con unas expectativas de futuro brillantes y los ingresos no dejan de crecer.

Las pérdidas no asustan a los inversores, no cuando tras el anuncio de tu último modelo consigues 300.000 reservas en una semana. Pero, ¿cómo espera Tesla ser capaz de cubrir la demanda de sus vehículos? Sólo el Model 3 ha acumulados de 400.000 reservas en dos semanas, y eso a pesar de tener que dejar una fianza de 1.000 dólares.
Es cierto que uno de los grandes atractivos de los vehículos Testa es la vida útil de los mismos, ya sea por la posibilidad de comprar recambios económicos para tu coche, o porque actualizan el software de sus vehículos de forma constante. Al tener pocos modelos en el mercado, es sencillo encontrar las piezas necesarias para reparar nuestro vehículo.

 

TESLA MUERE DE ÉXITO

Si bien es cierto que Tesla se está poniendo las pilas y están aumentando la producción de vehículos de forma exponencial, lejos quedan los números actuales con la demanda de la industria. Abandonaron Lotus para controlar todo el proceso de producción, pero, ¿es inteligente abandonar proveedores consolidados cuando no eres capaz de cubrir ni un 10% de tus pedidos?

El cuello de botella en el sistema de producción de Tesla se está estrechando tanto, que ni con la inauguración de su nueva gigafactory podrán ponerse al día con la demanda. Tienen una previsión de producción de 500.000 hasta 1 millón de vehículos anuales en 2020. Una cifra estupenda si no olvidamos que el interés por la marca supera con creces esos números y, cuando llegue 2020, volveremos a ver que los esfuerzos en este plano no son suficientes.

El señor Elon Musk está pidiendo un salto de fe en toda regla. Un voto de confianza de los consumidores que puede resolverse en un éxito tan brutal que cambie la industria automovilística y nuestra sociedad para siempre o, si fracasa su plan, una de las mayores decepciones mediáticas de los últimos 20 años. Porque Tesla atesora la confianza y las expectativas de sus clientes, futuros clientes, como parte de su capitalización bursátil.





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